domingo, 22 de enero de 2017

¿Cómo actuar ante una rabieta?

Cuando un niño se lastima y llora, los padres inmediatamente acuden a consolarlo, le prestan atención. La atención refuerza esa conducta de llanto, es decir, el niño aprende que cada vez que llora, los padres acuden a consolarlo aunque no haya sufrido ningún tipo de daño.

Muchas madres saben diferenciar estos dos tipos de llanto, pero siguen reforzando la conducta de llanto que se produce sin que el niño haya sufrido ningún tipo de dolor, lo que a la larga dará lugar a que el niño llore siempre que quiera conseguir algo.

Como consecuencia negativa de todo esto, el niño puede ejercer un control perfecto sobre sus padres, dando lugar a pataletas y rabietas no sólo en casa, sino en cualquier tipo de situación, colocando a los padres en un verdadero compromiso.

¿Qué se podría hacer?. Como se ha expuesto anteriormente cada vez que el niño llora, consigue la atención de los padres, por lo tanto, una forma de eliminar esta conducta de llanto es que cada vez que el niño llore sin ningún tipo de causa aparente, lo mejor es no prestarle atención.

Esto puede resultar algo fastidioso, porque el niño puede estar llorando una hora, y es algo difícil de soportar para los padres. Lo más apropiado seria que los padres se pusieran de acuerdo para no prestarle esa atención que tanto le gusta al niño cuando tiene una rabieta y sólo cuando se haya tranquilizado, los padres deberían hablar con él, siempre de forma relajada, explicándole por qué no se le puede dar o comprar aquello que tanto desea.

Si este procedimiento se realiza correctamente, poco a poco irán disminuyendo esas rabietas. Este procedimiento que recibe el nombre de extinción, se puede utilizar para una gran variedad de conductas infantiles indeseables, como por ejemplo, tirar cosas, gritar, pegarse, etc.

Para conseguir que esa conducta indeseable (rabieta) se vaya eliminando de forma más rápida, al mismo tiempo que no se le presta atención durante la rabieta, se refuerza la conducta deseable, por ejemplo, si la madre y el niño van de compras y el niño no monta ningún tipo de rabieta, la madre al llegar a casa debería felicitarlo por lo bien que se ha portado, o por ejemplo decirle que si se sigue portando así de bien, le dejará jugar con sus amigos más tiempo, o ver su programa favorito de la tele.
A esto se le denomina refuerzo positivo, es decir, cada vez que el niño realice la conducta que es apropiada, va a recibir una recompensa (refuerzo positivo), para que esa conducta se siga manteniendo y vaya desapareciendo la conducta no apropiada (rabieta).

Cuando la rabieta haya desaparecido totalmente esas recompensas tendrán que irse eliminando también, para que el niño siga manteniendo la conducta apropiada sin que reciba a cambio una recompensa.

La única recomendación es que hay que tener mucha paciencia, porque este tipo de conductas (rabietas) necesitan tiempo para desaparecer totalmente, ya que son aprendidas y lo mismo que se aprenden se pueden modificar.


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